Música clásica en los templos de la techno

8 April 2009

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Berghain, Weekend, Watergate, Cookies. Al fiestero apasionado de techno y house de la capital alemana estos nombres recordarán madrugadas interminables, calor, tragos, bailes, drogas y los djs mejores del planeta que desfilan frente a los platos. Sin embargo, en estos mismos sitios, cada primer lunes del mes sucede algo distinto. Las citas tienen un nombre y un color. Se llaman Yellow Lounge y son noches de música clásica organizadas por la etiqueta Grammophon y coordinadas por los dj residentes de los varios clubes.
Yellow Lounge (yellowlounge.de) se autodefine así: “Es la música clásica en los clubes. Es un cd. Es un hijo de Grammophon/Universal Classic”. La idea: “la música clásica existe también más allá de las paredes de una sala de conciertos, perfectamente tocada y en la atmósfera relajada de un club”. El concepto: “Los dj eligen la música clásica. Desde Bach hasta Ligeti, todo puede ser conectado a través de pasajes refinados. Buenos coquetéeles, atmósfera comunicativa. El punto más alto de estas noches es sin duda la performance en directo. (…) Es infinitamente divertido, el espectador se encuentra con música exclusiva, los artistas al mismo tiempo tienen la posibilidad de experimentar en un lugar inusual”. El precio: 6 euros.
Todos conocen en la ciudad estas noches. Había escuchado opiniones entusiastas y el pasado lunes decidí probar. Cuando desde lejos en la Friedrichstrasse a las 9 menos cuarto vi una multitud de gente que invadía uno de los cruces neurálgicos de la ciudad (Friedrichstrasse-Unter den Linden) me sorprendí. Se trataba de personas (muchísimas) muy distintas entre ellas por edad y estilo. Seguro, la mayoría eran jóvenes, elegantes, deportivos, freaks, pijos, anárquicos, modernos, había de todo, mezclados a varias parejas mayores que parecían disfrutar del ambiente.
Kristen, una señora de unos 40 años que estaba en la cola me contó que era la sexta vez que acudía a una Yellow Lounge, “no conozco los músicos que tocan, ni siquiera lo controlé antes de venir, pero estas noches son siempre muy guapas y si puedo me apunto”, dijo.
Lo mismo valía por mucha gente en la cola. Pocos sabían cuáles músicos iban a tocar, no se trata de un público experto en este genero sino más bien de curiosos o nuevos aficionados.
De adentro, el Cookies (por fin lo pude ver bien, porque en las noches “normales” de club es difícil darse cuenta de todos sus espacios) es un antiguo cine que fue trasformado. Tiene planta cuadrada y en dos lados hay dos grandes barras, iluminadas por enormes lámparas de diseño de la RDA, que el lunes contaban con cuatro camareros cada una.
La gente fluyó y tomó sitio. Ambos bares empezaron a producir tragos a un ritmo incesante. Había dos escenarios: en uno estaban instaladas unas cuatro computadoras Mac, en el otro, el principal, un violín, una viola, un violonchelo, una guitarra y un laúd. Detrás de los instrumentos, una enorme pantalla hipnotizaba los presentes con un río de imágenes del vj Hans Otto Richter, del colectivo Ottokolor. Mientras la gente seguía llenando la sala de las computadoras salía la música de los dj Canisius & Cle.
Pasó una hora de charlas, tragos e imágenes antes de que Edin Karamazov, músico bosnio, saliera en el escenario. Las barras pararon, bajó el silencio. Karamazov hablaba en inglés, introdujo el espectáculo, agarró la guitarra y tocó una rumba. Luego sacó el laúd y tocó una tarantella italiana. Las imágenes amplificaban y distorsionaban sus movimientos virados al amarillo. Karamazov tocó otra rumba, luego abandonó el escenario. Las barras volvieron a abrir.
Cuando volvió, 20 minutos más tarde, estaba acompañado por la violinista japonesa Susana Yoko Enkel, el israelí Guy-Ben Ziony (viola) y la alemana Monikas Leskovar (violonchelo). Empezó el concierto de verdad, duró una hora o un poco más y fue un viaje plurisensorial que sacó muchos aplausos a los presentes amontonados en todos los rincones del club. Cuando terminó eran las 12 pasadas y empezaron de vuelta a tocar los dj.
Las Yellow Lounge no son nuevas. La primera se hizo en Hamburgo en el 2001. De ahí se trasladó a Berlín donde se convirtió en una cita fija. A partir del 2004 se hacen algunas de estas noches también en Dresde. El color amarillo se debe a la antigua etiqueta de Grammophon, de hace 100 años, que esta casa discográfica quiso volver a utilizar.
Desde el 2001 han pasados por los escenarios de estos conciertos celebridades de la escena electrónica como Neil Tennant, cantante de los Pet Shop Boys, Mettew Herbert y Rupert Huber de TOSCA. Entre los músicos “clásicos” se destaca la presencia de Yundi Li, Emerson String Quartett, Anna Gourari, Magdalena Kožená, Mischa Maisky, Andreas Scholl y Musica Antiqua Köln.
Las Yellow Lounge se convierten cada año en recopilaciones que se pueden comprar en cd.
La iniciativa de acercar los jóvenes a la música clásica llevando este genero a los sitios frecuentados para los jóvenes (a un precio barato) funciona.
El lunes me fui caminando hacia casa pensando en lo accesible que es la cultura en esta ciudad.

* Este artículo está publicado también en http://www.soitu.es  en esta url http://cort.as/3t

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