Mediciones durante un estudio de antropólogos de la Universidad de Kiel, en 1932“Nuestro punto de vista no es individual, y no estamos de acuerdo con que uno debería dar de comer a los hambrientos , de beber a los sedientos y vestidos a los desnudos. Nuestros objetivos son distintos: tenemos que tener gente en salud, para dominar el mundo “. Lo dijo Joseph Goebbles, ministro de Propaganda de Hitler, en 1938.

Para alcanzar el objetivo, todo instrumento parecía válido: localizar a los portadores de genes “débiles” y esterilizarlos, evitar las mezclas de raza y eliminar a las personas que representan un cargo para la sociedad ya que no ‘aportan nada’. ampliar foto Mediciones durante un estudio de antropólogos de la Universidad de Kiel, en 1932.

Durante el nazismo, más de 200.000 minusválidos y enfermos mentales fueron asesinados por el Gobierno nazi en Alemania. Unos 400.000 mujeres y hombres fueron esterilizados, y un número impreciso de pacientes murieron como fruto de experimentos. Esto es lo que hoy cuenta y recupera la exposición “La medicina mortal de los nazi”, en el Jüdisches Museum de Berlín, hasta el 19 de junio.

Todo empezó en el ámbito de la eugenesia. El Museo de la Higiene de Dresde divulgó los principios que el científico británico Francis Galton postuló en 1883 bajo el nombre de esta peligrosa teoría. Se trataba de un movimiento internacional que proponía mejorar la raza humana a través de la selección artificial, similar a la utilizada en los caballos. El museo, inaugurado en 1930 para divulgar la sexualidad humana, se convirtió desde la llegada de Hitler al poder (1933) en la base de la propaganda sanitaria del nazismo.

“Adolf Hitler, médico del pueblo alemán”, reza un cartel expuesto en la muestra. “No vayas con ojos cerrados al matrimonio”, advierte otra publicidad. A este proyecto ambicioso pertenecía también la eliminación de las razas “inferiores”, la judía y la gitana. Esquizofrenia, desorden maniático depresivo, ceguera, sordera, alcoholismo crónico, deformaciones físicas, epilepsia, enfermedad de Huntington: entre 1934 y 1945 todos los alemanes que cumplían alguna de esas condiciones fueron esterilizados. La esterilización era en aquella época una operación extremadamente delicada en el caso de las mujeres, pues exigía además un largo descanso. Unas 5.000 personas perdieron la vida en el curso de estas operaciones.

Los enfermos y los disminuidos psíquicos empezaron a ser considerados una carga para la sociedad, ya que suponían un “coste” para el Estado sin otorgar nada a cambio. A este momento se remonta la “Acción T4”, una operación secreta cuyo objetivo era la muerte de incapacitados y enfermos en diversos centros de asistencia médica del país. La eliminación a través de lo que se escondía bajo el nombre de ‘eutanasia’ de estas personas representó también la gran prueba general para la “solución final”, es decir, el exterminio judío.

La propaganda pasaba también por la exaltación del concepto de la übermutter, la supermadre: “En mi país la madre es el ciudadano más importante”, dijo Hitler en 1934. Según un decálogo promocionado por el Führer, cada mujer alemana tenía que averiguar el árbol genealógico de su futuro marido para estar segura de que no hubiese traza de “sangre negra”, de criminal o de locura y elegir exclusivamente pareja alemana o del norte de Europa: franceses, españoles e italianos tampoco se consideraban aptos. Curiosamente, el decálogo preveía también que cada pareja se casara ‘por amor’.

Estas condiciones se consideraron necesarias para una proliferación digna del Tercer Reich. Por consecuencia, aborto y homosexualidad fueron condenadas como prácticas que impedían la reproducción. Unas 100.000 personas fueron arrestadas por ser homosexuales. Entre 5 y 15 mil de ellas fueron mandadas a campos de concentración. Los que se consideraron ‘incorregibles’ también fueron esterilizados.

El recorrido se cierra con los testimonios actuales de personas que fueron esterilizadas y nunca pudieron tener hijos. Según los organizadores, la exposición debe representar también un reto para la investigación científica en Alemania. “La discusión actual acerca de células madres y genética, así como el debate acerca de la muerte asistida y la salud en Alemania están marcadas por la experiencia histórica del Nacional Socialismo.

“La pregunta es si se puede aprender de la política de sanidad de los nazis, y cómo”, reza la nota de prensa de introducción a la exposición. “Cuando leemos que en tal o cual clínica de EEUU se investiga para que los padres puedan seleccionar el color de piel u ojos de sus hijos deberíamos dar la alarma. No son nazis. Pero la genética actual necesita también sus límites éticos”, opina Cilly Kugelmann, directora del programa de exposiciones del Museo Judío berlinés. Estos temas serán objeto de una serie de conferencias que tendrán lugar en la misma sede durante todo el tiempo de la muestra.

*Este artículo fue publicado hoy por soitu.es

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