Berlín Judío

23 March 2009

A menudo quién visita Berlín a penas puede reconocer cuáles fueron los lugares que habitaron los judíos antes de la persecución de los nazis.
Muchos turistas se quedan en la Oranienburgerstrasse, en el así llamado Schonenviertel, donde fue construida la así llamada Nueva Sinagoga, que sin embargo ya es vieja y ni siquiera se utiliza más.
Mientras ya a finales del 1800 vivían en Alemania unos 500.000 judíos, cuya comunidad más grande estaba afincada en Berlín, ahora sólo viven 110.000, de los que 12.000 están registrados acá en la capital, en particular en los barrios de Willmersdorf y Charlottenburg.
Una gran comunidad judía vivío en el 1800 en el así llamado Bayrischesviertel, en el actual barrio de Schöneberg. Se trataba en particular de académicos, médicos y pequeños empresarios, “ningún judío era millonario como muchos dicen”, me explicó con un hilo de ironía la guía Nitrit. Esta señora de unos 50 años trabaja como guía para los judíos de todo el mundo que vienen a Berlín a conocer parte de su historia. Según dice, hasta finales de los años ’80 este tipo de memoria estaba todavía tapada por un fuerte tabú. Sin embargo las cosas ahora son distintas. En el 2008 unos 40.000 judíos visitaron Berlín.
Actualmente, en el Bayerischeviertel ( “como nos sugiere el nombre, los judíos eran muy patriotas con Alemania”, insiste con ironía Nitrit) viven sobre todo alemanes, pero algunos memoriales nos cuentan algo de la historia de este barrio. Quizás pueden pasar desapercibidos al visitante, pero por todo el barrio hay unos carteles con imágenes y detrás una explicación. El dibujo de una mica de pan esconde atrás la historia de la prohibición para los judíos de comprar comida fuera de los horarios establecidos, es decir de 4 a 5 de la tarde. Otra imagen, de un teléfono, nos acuerda que en 1941 a todos los judíos fueron cortadas las líneas de teléfono. Otros carteles nos cuentan de la obligación de vender las tiendas de los judíos, etc. En este barrio vivió por ejemplo el psicólogo Erich Fromm.
Otro lugar de Berlín cuya historia está muy relacionada con momentos del drama judío en Berlín es la Rosenstrasse, actualmente un lugar donde se pasa poco ya que está escondido detrás de una gran obra en construcción, un enorme edificio socialista, pero eso sí, al lado del istituto cervantes y de la muy caótica Hackescher Markt.
En el 1943 se concretó la así llamada Industrieaktion, en la que fueron registrados todos los judíos que trabajaban en fábricas en Berlín.
Alrededor de unos 1800 de ellos resultaron tener pareja no-judía, y fueron trasladados temporalmente a la Rosenstrasse 2-4. En esta calle las mujeres llevaron al cabo una manifestación sin precedentes, durante una semana, las familias de los arrestados permanecieron frente al edificio hasta que Hitler no dio la orden de que los hombres fueran liberados. Hitler no se había vuelto bueno, simplemente quería evitar demasiado escándalo, y la eliminación de los judíos no podía estar parada frente a lo que estaba pasando.
Otro lugar que queda nada más que a unos 10 minutos del centro de Berlín es el cementerio de Weissensee. Se trata del cementerio judío más grande de Europa, fue construido a finales del 1800, parcialmente bombardeado pero reconstruido fielmente después de la segunda guerra mundial. Están sepultados acá personajes como el filosofo Hermann Cohen, el activista antifascista Herbert Baum, y todos los ciutadanos judíos que perdieron la vida en la primera guerra mundial luchando dentro del ejercito alemán. Se trata de un luger hermoso, que merece una visita.
Por último, lo más conocido, el Scheunenviertel. Se trata de uno de los primeros barrios que fueron poblados por judíos en Berlín. “Lo primero que necesitamos los judíos para establecer nuestras comunidades es el cementerio”, explica mi guía. Pues en la Grossehamburgesrstrasse, aunque no quede ahora nada más que un jardín, hubo hasta casi el final de la segunda guerra mundial, el primer cementerio judío. El cementerio estaba situado detrás de una casa para mayores y una escuela, que todavía sobrevive come escuela judía en Berlín. El cementerio fue vaciado durante la segunda guerra mundial por la necesidad de construir varios bunkers.
En todas las calles del Schonenviertel se pueden observar en el suelo unas piedras doradas con nombres marcados encima. Se trata de los judíos que fueron deportados que vivían en estas calles. Al lado de la sinagoga hay el restaurante Kadima, mientras a las pocas cuadras, en la Tucholsckystrasse permanece con guardias afuera el café Beth’s.
Cerremos con lo obvio. Quienquiera profundizar su “memoria” acerca del holocausto, no se debería perder el Jüdischesmuseum y el memorial cerca de la Branderburgertor.